cULTURA EN EL OBJETIVO
EXPOSICIÓN DE ANTONIO MONTERO Y JOAQUÍN MORALES
Sala Principal del Antiguo convento de Santa María de la Encarnación de Coín – 9 de Mayo/28 de Junio de 2025
La fotografía no sólo es un mero goce artístico. Adquiere su verdadera dimensión cuando, junto a este sentir, se unen valores didácticos, sensoriales o funcionales. En esta muestra, recogemos un valor fundamental que debe contener una gran parte de la fotografía de todos los tiempos: la voz colectiva. Así, se salta desde el placer de la vista a la documentación, mostrándonos qué rumbos toman los pueblos, quiénes lo forman y qué nos dicen, hasta convertirse en etnografía de sus habitantes. Eso eleva la fotografía al estadio de la cultura y el arte.
La idea del proyecto surge dentro de la Asociación de Fotógrafos de Matagallar, y consistía inicialmente en realizar retratos de personas del pueblo de manera inconcreta. En nuestras manos, ese objetivo se iba a convertir en un proyecto que quisimos que abarcara gran parte del mundo cultural coíno. Lo que comenzó siendo algo difuso nos llevó a sentar criterios, ver las primeras luces del camino… y el entusiasmo se apoderó de la apuesta. Esta apasionante tarea colectiva, realizada a lo largo de tres años, enclava a los personajes en sus espacios más íntimos: talleres, hábitat familiar; o en lugares emblemáticos de Coín que aportaran color/sabor a la imagen. El proyecto pues, nace de una necesidad de sacar a la luz pública qué personajes conforman la vida cultural de nuestra ciudad, configurándola como el ejemplo de efervescencia que ha de tener una sociedad viva. Es un punto de encuentro para aportar visibilidad a gran parte de los creadores que dignamente nos devuelven al pasado de nuestra ciudad, o nos abren perspectivas de futuro con sus creaciones. Pintores, músicos, escritores, ceramistas… que dignamente dan testimonio de que la cultura es patrimonio de todos y, en gran manera, enriquecen nuestra identidad como pueblo.
Con todo ello, la exposición acoge la historia cultural de Coín en 50 años, desde los más mayores como Gonzalo Rojo o José A. Urbano, hasta jóvenes creadores como Ana Pavón o María Gámez, mostrando un mosaico diverso, enérgico y enriquecedor de nuestro mundo cultural. Y esta es una de las experiencias más gratificantes que Joaquín y un servidor hemos recibido de ellos, al proporcionarnos una horas de inmersión en su mundo, divirtiéndonos con nuestra afición y ante todo respetando su trabajo, sus ideas y su concepto del arte.
Sus miradas, sus instantes, sus poses, nos muestran que están ahí para que nos integremos en sus obras, para in-vitarnos a que las conozcamos, a que seáis partícipes de ellas. Son todos los que están, pero no están todos los que son. Sabemos que algunos han quedado atrás por determinadas causas. Nuestra disculpa desde aquí. No ha sido tarea fácil: había que documentarse, contactar con cada uno de ellos, buscar los momentos oportunos y estar a su servicio, intentando crear un ambiente distendido para el momento de la toma fotográfica. Creo que nuestros objetivos se han cumplido: visibilidad, respeto, humanidad y divulgación.
Esta exposición queda perfectamente enclavada donde corresponde. El Convento de Santa Maria de la Encarnación ha sido el lugar de encuentro de exposiciones personales/colectivas, conferencias, conciertos… de estos creadores y es por eso que, desde un principio, pensamos que era el enclave idóneo para devolverle al espacio lo que el espacio les prestó.

